jueves, 11 de diciembre de 2008

Crónica de la lectura indocente en IES Caleta de Cadiz. Poesía y Derechos Humanos. 10 de diciembre de 2008.


Luz derramada, Cádiz, azul amarillísimo, IES LA CALETA, doce de la mañana, la indocencia otra vez, nuevamente la poesía indocente da la cara,un público joven, tercero de la eso, inquieto, les escucha, un público respetuoso y, por tanto, respetable, allí Juan Rincón, Paco Velázquez, allí Rosario Troncoso, Raquel Zaragaza y Jose Aurelio Martín, allí Gonzalo y Jose Manuel Benítez, los arquitectos, agradecidos, los poetas, convocan con su palabra, los poetas se entregan, los poetas.
Gonzalo comienza el acto enmarcando la Declaración de los Derechos Humanos, es claro, se compromete y nos da paso, anfitrión sensible, filósofo sensitivo. Jose Aurelio lee el artículo 26 de la Declaración de los Derechos Humanos, insiste en el derecho a la educación y remarca su gratuidad. Académico al principio, baja a la arena, al coso, y recita su poema ya tradicional, “¿Estudiar o trabajar?”, escénico con su punto histriónico, cree, todavía se atreve, se siente poeta.

Raquel Zaragaza, mujer, en sus ojos recuperamos el mar que fuera se extiende, poesía social, valiente, dice sin esconderse, poesía de contenido, atenta a la palabra y sus sonoridades, “letargo de naranjas agrias” dice, imágenes y versos, arriesgados pero seguros, “las palabras de los poetas no protegen de la metralla”, poesía consciente, vindicativa, elaborada, verso sólido y ojos desbordantes de azules y geografías.

Rosario Troncoso, poesía abierta de carnes, poesía buscada y trabajada, poetisa íntegra, poesía mujer y macho, arrojada, poesía que dice, que no se aprovecha de ser mujer y guapa, poeta o poetisa, muy social, muy en hoy, muy orientada de voz y de verso, “allí están, detrás del faro, y los persiguen”, poetisa publicada, simpática, amiga, un amor.

Paco Velázquez, gaditano, hombre, sentimental, amigo, poesía con tono, de hondas interioridades, de alma y mares, de su caleta y su azul intensísimo, poeta amigo, poeta buena persona, gracias a él, y lo repito, funciona el mundo, todo en sus ojos cobra sentido, la vida merece la pena, poema a su hija, sensible, de voz a flor de garganta, “una indecisa caricia…”, se le quiere.

Juan Rincón conecta rápidamente con el público, todos le hubiéramos querido de profesor, de fabulador, de poeta, mantiene la fe, moltura su voz desde la resistencia, voz alegre de amarguras invisibles, nos canta un cuento y nos canta un poema de pateras, de cosas, en su rima adivinamos el niño que es y el adulto que enterró un día, gracias a él somos, por él perduramos como indocencia. Agradecidos.
Continuemos, sigamos, la poesía son gritos en el cielo, en la tierra, actos, actos indocentes. Persistamos.




Por Jose Aurelio Martín Rodríguez

1 comentario:

JUAN dijo...

Felicitaciones a los organizadores del acto y a ti, Rincón, por lo bien que nos lo describes.

En otro tela anterior he visto la foto de mi amigo Juan Manuel, un poeta de Puerto Real. Mucha actividad cultural desplegais, os felicito.

Un cordial saludo y Felices Fiestas.